Investigadores del Centro Médico Cedars-Sinai (Los Ángeles, CA, EUA) examinaron un grupo de 61 pacientes con VAB (edad media 48 años) y 291 controles (edad media 56 años) buscando la presencia de aneurismas intracraneales. Los investigadores usaron angiografía de resonancia magnética (RM) o angiografía de tomografía computarizada (TC) del cerebro.
Los investigadores encontraron la presencia de aneurismas intracraneales en 6 de 61 pacientes con VAB (9,8%), que fue significativamente más alto que en la población control (1,1%). Los factores de riesgo para aneurisma intracraneal, como sexo femenino y edad avanzada, fueron más comunes en el grupo control. No se detectaron diferencias significativas en la edad, género, tabaquismo, hipertensión arterial, uso del alcohol, diámetro aórtico, o frecuencia de coartación aórtica entre los pacientes VAB con y sin aneurismas intracraneales. Los investigadores también reportaron que los problemas VAB tienden a agruparse en familias, agregando que las mutaciones son probablemente heterogéneas genéticamente. El estudio fue publicado en la edición del 4 de mayo de 2010 de la revista Neurology.
"La frecuencia de aneurisma intracraneal entre los pacientes con válvula aórtica bicúspide es similar a la encontrada en pacientes con otras enfermedades sistémicas con un riesgo aumentado, como enfermedad renal poliquística dominante autosómica o coartación de la aorta”, concluyó el autor principal, Walter Schievink, M.D., y colegas del departamento de neurocirugía.
Una válvula aórtica bicúspide es un defecto de la válvula aórtica en la que se forman dos aletas o cúspides en vez de las tres normales. Es el defecto cardiaco congénito más común, afectando a 0,5 a 2% de la población. La mayoría de pacientes con VAB cuya válvula se vuelve disfuncional necesitarán seguimiento cuidadoso y potencialmente reemplazo valvular en algún momento de su vida. Otro factor importante es que la aorta de los pacientes con VAB no es normal, y tiene una resistencia de elasticidad reducida, poniendo a esos pacientes en un riesgo más alto para la disección aórtica y la formación de aneurismas de la aorta ascendente. Esta es una de las razones por la que se sospecha de un trastorno generalizado del tejido conectivo que también afecta a las arterias intracraneales en esta población de pacientes.
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Cedars-Sinai Medical Center
























